Cuando alguien se va, queda lo que nos deja...y es cuando uno empieza a encontrar un sentido al sinsentido... Siento mucho lo de la negra, pero si Luna me cede el espacio, dejo algo personal que escribí en estos días:
El ciclo de la vida. Si se cumple como debe ser, todo termina como empieza. Las pequeñas cosas vuelven a ser tan importantes como en el comienzo. Así como cuando el bebé de la familia saborea un postrecito con una sonrisa, la misma emoción nos invade cuando vemos al abuelo feliz porque es la hora del flancito. Y nos alegra que coma, que duerma bien, que hable… Y como los niños te echan la verdad a la cara sin tapujos. Y en su pequeño mundo todo les llama la atención, y te hacen reír o llorar en un segundo, y te sorprenden con su lucidez. Una caricia, un abrazo vuelve a ser lo más importante…se invierten los roles, y los hijos devuelven el cuidado que se les brindó cuando eran niños. Son esos momentos en que realmente te das cuenta lo importante que es la familia. Momentos en que se refuerzan los lazos que a veces se van debilitando a medida que los caminos de cada uno toman diferentes rumbos. La muerte nunca es bienvenida, pero cuando se da de la mejor manera posible, al menos nos deja un poco más tranquilos. Manuel le hizo frente a la pobreza, se enfrentó a la guerra, atravesó el océano para seguir peleándola acá y con mucho esfuerzo, como todos nuestros abuelos, se construyó una vida digna para él y toda su familia. El martes a la madrugada, a una semana de cumplir sus noventa años, el abuelo Manuel se durmió, para ya no volver a despertar.
"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo."
Jorge Luis Borges "El Aleph"
PUBLICIDAD
00hs:lun&mie // 19hs:mar&jue // 20hs. los sabados (radio online)
1 comentarios:
Cuando alguien se va, queda lo que nos deja...y es cuando uno empieza a encontrar un sentido al sinsentido...
Siento mucho lo de la negra, pero si Luna me cede el espacio, dejo algo personal que escribí en estos días:
El ciclo de la vida.
Si se cumple como debe ser, todo termina como empieza.
Las pequeñas cosas vuelven a ser tan importantes como en el comienzo.
Así como cuando el bebé de la familia saborea un postrecito con una sonrisa, la misma emoción nos invade cuando vemos al abuelo feliz porque es la hora del flancito. Y nos alegra que coma, que duerma bien, que hable…
Y como los niños te echan la verdad a la cara sin tapujos. Y en su pequeño mundo todo les llama la atención, y te hacen reír o llorar en un segundo, y te sorprenden con su lucidez.
Una caricia, un abrazo vuelve a ser lo más importante…se invierten los roles, y los hijos devuelven el cuidado que se les brindó cuando eran niños.
Son esos momentos en que realmente te das cuenta lo importante que es la familia. Momentos en que se refuerzan los lazos que a veces se van debilitando a medida que los caminos de cada uno toman diferentes rumbos.
La muerte nunca es bienvenida, pero cuando se da de la mejor manera posible, al menos nos deja un poco más tranquilos.
Manuel le hizo frente a la pobreza, se enfrentó a la guerra, atravesó el océano para seguir peleándola acá y con mucho esfuerzo, como todos nuestros abuelos, se construyó una vida digna para él y toda su familia.
El martes a la madrugada, a una semana de cumplir sus noventa años, el abuelo Manuel se durmió, para ya no volver a despertar.
Publicar un comentario en la entrada